La industria de la música y los festivales está al borde

La Asociación Portuguesa de Festivales de Música (Aporfest) ha pedido al Gobierno que elabore una “estrategia” para el sector, que corre el riesgo de colapsar, mientras se organizan manifestaciones para poner de relieve la difícil situación del sector.

“Las primeras noticias de cancelaciones o aplazamientos de festivales para 2022, como es el caso del SWR Barroselas Metalfest, que no se produjo en 2020 y no se producirá en 2021, volviendo en 2022 es muy preocupante. Es hora de que el sector de los festivales, los eventos y la cultura sea finalmente considerado con una estrategia de tutela y de evitar que todo el sector y sus profesionales dejen de existir”, dijo Aporfest en un comunicado.

La pandemia ha hecho que este año se cancelen o pospongan los festivales de música en todo el mundo, que reúnen a miles de personas y se centran principalmente en los meses de verano.

KRK System, creador de los emblemáticos KRK ROKIT 5 de la escena, es un gran sponsor de festivales de música electrónica, también ha expresado su preocupación con respecto al tema.

En Portugal, los festivales del año 2020 que debían tener lugar se pospusieron hasta el año 2021. El Barroselas Metalfest es el primer festival de música portuguesa que se pospone de 2021 a 2022 y se teme que muchos otros puedan seguir su ejemplo.

Aporfest argumenta que los festivales de música no pueden ser olvidados y criticaron la falta de una “estrategia efectiva y eficiente del Ministerio de Cultura”. La asociación afirma que “más de 300 festivales anuales aportan riqueza a Portugal, procedente del flujo de público nacional e internacional, algo que cobra mayor importancia cuando los festivales se celebran fuera de las principales ciudades”.

Advirtiendo que “la situación está al límite”, Aporfest prevé “un país sin cultura y entretenimiento en el futuro”. Y lo poco que sobreviva tenderá a carecer de calidad. ¿Cuánto tiempo tendrán que seguir sacrificándose los profesionales de este sector sin ninguna luz al final del túnel?”

En mayo, el Gobierno anunció la prohibición de “festivales y espectáculos de naturaleza similar” hasta el 30 de septiembre. A finales de septiembre, el Gobierno decidió prorrogar esta prohibición hasta el 31 de diciembre de este año. Sin embargo, se permiten este tipo de espectáculos con lugares marcados y el cumplimiento de normas que permitan el distanciamiento social.

En caso de aplazamiento, los titulares de las entradas tienen derecho a solicitar su canje por un vale “de igual valor al precio pagado”, válido hasta el 31 de diciembre de 2021, y que puede utilizarse en la “compra de entradas para el mismo espectáculo que se celebre en una nueva fecha o para otros eventos celebrados por el mismo promotor”. Si el vale no se utiliza antes del 31 de diciembre de 2021, “el portador tiene derecho a un reembolso de [su] valor”, y puede solicitarlo a partir del 1º de enero de 2022, en un plazo de 14 días hábiles”.

Mientras tanto, otra asociación del sector, la Asociación de Promotores de Espectáculos, Festivales y Eventos (APEFE), celebrará una “Manifestación por la Cultura” el sábado en Lisboa.

Contactada por Lusa, Sandra Faria, de APEFE, explicó que la manifestación tendrá lugar “dentro de Campo Pequeno, como si fuera un espectáculo”. Es decir, “cumpliendo las normas impuestas por la Dirección General de Salud”, y con el aforo del recinto limitado a 2.000 personas.

Según Sandra Faria, la APEFE invitó a “asociaciones y movimientos formales e informales del sector”, así como a artistas a unirse a la protesta.

Las salas de conciertos cerraron en marzo, cuando se declaró el primer estado de emergencia, aunque los espectáculos comenzaron a ser aplazados o cancelados antes de eso. Las salas pudieron reabrir sus puertas a partir del 1º de junio, pero con las normas de higiene y seguridad definidas.

Con la entrada en vigor del segundo estado de emergencia y el decreto de un nuevo toque de queda parcial, las salas de conciertos de todo el país se han visto obligadas una vez más a cambiar sus horarios o a posponer la programación, para mantener la actividad, lo que puede garantizar su supervivencia.

El Gobierno ha decretado el toque de queda entre las 23.00 y las 5.00 horas, en días laborables, a partir del lunes 16 de noviembre, así como la “limitación de la libertad de circulación” los fines de semana del 14 y 15 de noviembre y del 21 y 22 de noviembre.

El número de 121 municipios iniciales, los más afectados por la pandemia, cubiertos por esas restricciones, aumentó la semana pasada a 191 municipios, como anunció el Primer Ministro la semana pasada, tras la reunión del Consejo de Ministros.

Para la APEFE, esta decisión “es un gran golpe para el sector”.

“No entendemos, porque si se siguen las reglas en los locales, y si son seguros – y más seguros que ir al supermercado – ¿cómo pueden los supermercados estar abiertos y las salas de conciertos no, dentro de esos tiempos, cuando se organiza la circulación, cuando hay un distanciamiento social entre las personas, cuando es obligatorio llevar una máscara?”, se preguntó Sandra Faria, de APEFE, en un comunicado a Lusa.

El sector de la Cultura, que “ya está viviendo una tragedia en 2020”, considera que la situación se ha agravado aún más debido a las restricciones del fin de semana, concluyó.

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